El daltonismo, o discromatopsia, se entiende a menudo mal. Se imagina a personas que solo ven en gris, o que confunden siempre el rojo y el verde. La realidad es más matizada.

Una diferencia a la hora de distinguir los colores

El daltonismo no es una incapacidad para ver el color. Las personas daltónicas ven colores, pero su capacidad para distinguir algunos de ellos es menor.

¿Cuántos colores se pierden, exactamente? La pregunta es más complicada de lo que parece. Las cifras que circulan por toda la web («una persona daltónica ve 10 000 colores frente a 1 millón para el resto») no se basan en ningún estudio identificable.

Lo que sí sabemos: analizando imágenes hiperespectrales de 50 escenas naturales, un equipo de la Universidad de Minho estimó que un ojo tricrómata normal distingue en ellas unos 2,3 millones de colores¹. Para un dicrómata, alguien a quien le falta por completo un tipo de conos, como yo, ese volumen cae a alrededor del 7 % del total².

Solo que esa cifra da una imagen engañosa. Cuando el mismo equipo dejó de calcular volúmenes teóricos y puso a dicrómatas reales delante de objetos reales iluminados, el resultado fue muy distinto: seguían distinguiendo casi el 70 % de los pares de colores que distinguían los tricrómatas³. El estudio es pequeño (cuatro dicrómatas, cuatro tricrómatas), pero su explicación es convincente: los pares de colores que de verdad nos confunden son raros en la naturaleza, y una buena mitad de las distinciones se juega en la luminosidad más que en el tono.

Dicho de otro modo: mi espacio de color está colapsado sobre el papel, pero el mundo está hecho de tal manera que rara vez lo noto.

En la práctica: una persona daltónica rojo-verde no ve el rojo y el verde de forma idéntica. Los distingue en ciertas condiciones (luz fuerte, contraste alto), pero pierde esa capacidad en otras (colores pálidos, poca luz, contexto ambiguo).

Un ejemplo concreto: la mayoría de las personas daltónicas no ven el número inscrito en esta lámina de Ishihara.

Lámina de Ishihara: texto invisible para la mayoría de las personas daltónicas

Si nunca has hecho una prueba, el test de Ishihara en línea es un buen punto de partida, y explico lo que miden realmente estas láminas en un artículo dedicado. Para ver lo contrario, no lo que tú distingues sino lo que vería una persona daltónica en una foto que elijas, nuestro simulador aplica el filtro directamente en tu navegador.

¿Cuáles son los tipos de daltonismo?

Hay tres familias de daltonismo según los conos afectados: la tricromacía anómala (un cono desplazado), la dicromacía (un cono ausente) y la monocromacía (ningún cono funcional).

El daltonismo resulta del mal funcionamiento de unos fotorreceptores de la retina llamados conos. Un ojo típico tiene tres tipos: los conos L (sensibles al rojo), M (verde) y S (azul). Según el número de conos afectados y la gravedad, se distinguen tres familias.

La tricromacía anómala: están presentes los tres conos, pero uno de ellos está desplazado:

  • Protanomalía (cono L desplazado)
  • Deuteranomalía (cono M desplazado), la forma más extendida, con diferencia
  • Tritanomalía (cono S desplazado)

La dicromacía: un tipo de cono está ausente o es totalmente no funcional:

  • Protanopía (sin cono L)
  • Deuteranopía (sin cono M)
  • Tritanopía (sin cono S)

La monocromacía: ningún cono funcional:

  • Acromatopsia: visión solo en escala de grises, alrededor de 1 caso de cada 30 000. Casi siempre va acompañada de una fuerte fotofobia y de una agudeza visual reducida. Es una condición por derecho propio, no simplemente «un daltonismo más grave».

Espectro de colores percibido según los distintos tipos de daltonismo

Cada persona tiene una configuración única. Algunas acumulan varios tipos de deficiencia. Yo, por mi parte, soy protanopo, fuertemente deuteranómalo y ligeramente tritanómalo, una combinación entre decenas posibles. Lo detallo todo en los tipos de daltonismo.

¿Es hereditario el daltonismo?

En la inmensa mayoría de los casos, sí: el daltonismo es congénito, se nace con él. Se transmite mediante mecanismos genéticos precisos, principalmente ligados al cromosoma X, lo que explica que los hombres se vean afectados mucho más que las mujeres.

Estos son ejemplos de reparto «perfecto» según las combinaciones de los progenitores:

Árboles genealógicos con reparto perfecto

Pero «lo más frecuente» no es «siempre». Algunas enfermedades, algunos medicamentos y el envejecimiento pueden alterar la percepción del color a lo largo de la vida: es el daltonismo adquirido (artículo en francés), y obedece a reglas muy distintas.

¿Cuántas personas afecta? La cifra que todo el mundo cita, 8 % de los hombres y 0,5 % de las mujeres, merece una precisión que rara vez se lee: se midió en poblaciones de origen norteeuropeo, no es una media mundial. El mayor metaanálisis publicado hasta la fecha (56 estudios, más de 1,7 millones de participantes, 21 países) da cifras sensiblemente más bajas a escala mundial: 4,38 % de los niños y 0,64 % de las niñas⁴.

Eso debilita de paso los famosos «300 millones de daltónicos en el mundo», obtenidos aplicando el 8 % europeo a todo el planeta. Con las tasas del metaanálisis, se queda más bien en torno a los 200 millones. Sigue siendo mucha gente, pero mejor citar la cifra correcta.

El daltonismo hereditario no se cura, pero uno se adapta a él. Y la mayoría de las personas daltónicas llevan una vida perfectamente normal, con estrategias sencillas para sortear las situaciones complicadas.

Lo que el daltonismo no es

Para zanjar las ideas equivocadas más persistentes:

  • No, las personas daltónicas no ven en blanco y negro (salvo las muy raras personas con acromatopsia)
  • No, no todas las personas daltónicas confunden el rojo y el verde; algunas confunden el azul y el amarillo, u otras combinaciones
  • No, el daltonismo hereditario no empeora con la edad: es estable toda la vida. Lo que sí ocurre es que el cristalino se amarillea en todo el mundo al envejecer, lo que empeora la distinción de los azules, seas daltónico o no
  • Sí, las mujeres pueden ser daltónicas (artículo en francés), aunque sea menos frecuente

Este blog existe para explorar todos estos matices, y para desmitificar una condición que, al fin y al cabo, afecta a algo así como 200 millones de personas en el mundo.


Fuentes científicas

¹ Linhares JMM, Pinto PD, Nascimento SMC. The number of discernible colors in natural scenes. Journal of the Optical Society of America A, 2008;25(12):2918-2924. doi:10.1364/josaa.25.002918

² Linhares JMM, Pinto PD, Nascimento SMC. The number of discernible colors perceived by dichromats in natural scenes and the effects of colored lenses. Visual Neuroscience, 2008;25(3):493-499.

³ Pastilha RC, Linhares JMM, Gomes AE, Santos JLA, de Almeida VMN, Nascimento SMC. The colors of natural scenes benefit dichromats. Vision Research, 2019;158:40-48. doi:10.1016/j.visres.2019.02.003

⁴ Jeong YD, Cho J, Son Y, et al. Global Prevalence of Congenital Color Vision Deficiency among Children and Adolescents, 1932-2022. Ophthalmology, 2025;132(12):1431-1444. doi:10.1016/j.ophtha.2025.07.031